En una
nota reciente te recomendamos distintos restaurantes comandados por cocineros, jóvenes profesionales que abrieron sus lugares luego de años de batallar en cocinas ajenas. Este fenómeno ha revitalizado el mercado gastronómico, con propuestas diversas y atractivas, donde uno sabe quién es, e incluso lo ve en acción al responsable de lo que uno come. Cada uno de estos cocineros tiene una historia, un derrotero que lo llevó a los fuegos, un viaje personal.
Helena es el lugar que abrieron Flor Bernardini y Nando Seguí, dos jóvenes que unieron sus caminos profesionales en
Maraña, un restaurante de San Isidro. Ella venía de dejar un futuro de kinesióloga (“entré de camarera para eventos en el Hyatt, vi la cocina y me enamoré”) y él de abandonar su trabajo de jardinero. La cocina seduce, atrae y exige. A Flor la llevó a estudiar en
Bue Catering, y luego a recorrer las cocinas de
Michelangelo en San Telmo,
Maraña en San Isidro, y de pasar por las cocinas de Londres, Miami y Nueva York. Dice que dos cocineros la marcaron:
Martín Lippo en su trabajo en Zona Norte y
Guillermo Tellez, la mano derecha de
Charlie Trotter, con quien trabajó en Miami. Luego de más de 6 años de andar fuera del país, se cansó y buscó el camino de vuelta a casa. En Buenos Aires, junto a Nando y a un tercer socio, armó una empresa de catering. Luego de un tiempo armando comidas en eventos,
decidió crear junto a Nando algo muy parecido a un hogar: cómodo, agradable, simple y cálido. Lo nombraron como a una diosa griega. Y lo llenaron de aromas y sabores.
Nombre mítico, cocina caseraSillones, mesas de las que había en las casas de las abuelas, pizarrones con opciones escritas en tizas colores, un reloj de estilo inglés, una biblioteca con botellas y pingüinos y varios libros apilados sobre la barra que resumen las pasiones del lugar:
Pastry Chef, Chocolate Passion, Betty Crockers Cookie Book y Mario Batali. Todo se hace en la cocina cada día, todos los días, desde los panes hasta las pastas, desde la exquisita
banoffie pie (torta de banana, dulce de leche y crema, $16) hasta la
bondiola para el sándwich de la casa. Para el desayuno y la merienda hay varias opciones, con café o té (los precios son los de la mañana y los de la tarde):
Mini pancakes con crema batida y frutas ($22/$24),
campestre con tostadas con dulce casero y queso crema ($14/$17) o
americano con huevos revueltos con panceta, tostadas y juguito ($22/$24), entre otros. Entre los dulces hay torta de ricota ($14), tatin de peras con helado ($16) o torta húmeda de chocolate con helado ($17). Para el almuerzo hay
sándwiches y ensaladas, más algunos platos del día escritos cada día en una de las pizarras. ¿Opciones?
Clásico Brie (jamón crudo, brie, pimiento asado y rúcula, $28),
San Torini (vegetales grillados con hierbas, brie y queso crema con pimientos, $27) o el famoso
Tuna sándwich (atún, tomate, huevo y cebolla, $24). Entre los calientes, están el
Helena que lleva bondiola en cocción lenta marinada en ananá, azúcar negra y jengibre con batatas asadas y verdes ($28) y el muy rico
Yankee (pan árabe con pollo, queso fundido, panceta crispy, palta y tomate, $29). Suman en carta
ensalada Caesar con pollo ($31), una riquísima combinación de verdes, olivas negras, cherries, queso feta, cebolla caramelizada con vinagrette de yogurt ($28) y otra con verdes, vegetales grillados con hierbas, mozzarella de búfala, semillas de calabaza y vinagrette de balsámico y miel ($28).
El lugar invita a quedarse, los habitúes se juntan a tomar el té, trabajar on-line, pasan a tomar un café o reunirse con amigos. Flor o Nando andan siempre por ahí, atentos a las mesas y a la cocina, de la misma manera en que uno lo hace cuando recibe gente en su casa.
Esas cosas ayudan a que un lugar tenga corazón. Y Helena lo tiene.
HelenaNicaragua 4816
Tel.: 4833-0256
www.helenaresto.com.ar Abierto de martes a sábado de 9 a 21hs.
Domingos de 10:30 a 19:30.