Hace tres años ya te hablamos de
este lugar . Hoy, con un cambio renovador y una política de precios amigable, vale la pena volver a hacerlo.
Bereber es como se llama a las personas de los grupos étnicos autóctonas del Magreb, es decir,
gran parte del norte de África, una zona que ha vivido ligada tanto al Mar Mediterráneo como al África profunda, que ha sufrido guerras y ocupaciones, que ha sido un botín preciado para todas las potencias coloniales europeas de los últimos dos siglos. Nada más alejado del clima y estilo de Palermo, pero las grandes ciudades como Buenos Aires viven de convocar a diferentes culturas,
de mostrar sabores y aromas de todo el mundo para construirse como un mosaico cosmopolita. Lo más cerca de la cocina africana en nuestra ciudad son algunas variantes de la cocina libanesa o siria, y algunos platos de restaurantes armenios ligados a los aromas del norte de África. Está también
El Buen Sabor, pero es una cocina africana absolutamente distinta a la de
Bereber, ligada a Camerún donde nació su dueño y cocinero.
Es decir: lo de Bereber es único en la ciudad.
Un gran mérito de este restaurante es haber logrado mantener en el lugar un ambiente cálido y sensual, con mesas bajas para sentarse sobre almohadones,
una de las más lindas y soleadas terrazas para las noches de calor y un clima general relajado y seductor. Ideal para una salida de a dos o una cena entre no más de ocho amigos. Y en tiempos en que todo aumenta, Bereber
decidió transgredir las normas y abrir el abanico de precios para que la gente pueda vivir la experiencia de siempre, pero ajustándose a sus posibilidades.
Beber en bereberPequeña y algo escondida, la barra de Bereber se muestra a través de los tragos que preparan y no con luces y estantes llenos de botellas. El responsable sigue siendo
Marcos Bragulat, quien supo ser uno de nuestros
bartenders invitados y que ha consolidado su trabajo en el lugar. Para empezar o terminar una cena, o sólo sentarse a beber una copa en la terraza, las opciones son varias, buenas y tentadoras: el
Bereber es una simple y refrescante combinación de vodka, té a la menta y limas ($24),
el Tánger (ciudad con millones de historias de bar, famosa en la década del 60) combina vodka, pepinos, limas y almíbar de mandarina ($21) y
el Rachida sour, gin, arándanos, pomelos y jengibre, es especial para el after dinner. También hay cócteles clásicos
y excelentes opciones de tragos sin alcohol que combinan miel, almendras, hinojo, ginger, dátiles, canela, uvas pasa, agua de azahar, hinojo o té marroquí. El precio de los tragos, bastante más barato que en la mayoría de las barras de Palermo.
Entre cordero, dátiles y cous cousDesde su inauguración he ido varias veces a
Bereber y la cocina del lugar mantiene su estilo y siempre cumple. Lo mejor es armar una mesa de unas cuatro a seis personas y compartir;
ir picando de los distintos platos que se pidan, sin siquiera reparar demasiado entre qué es entrada o principal. Hay cambios en la carta pero son sutiles: para empezar,
la Pastilla ($36) es una entrada en los sabores típicos del lugar, un envuelto de masa fila rellena de pollo, dátiles, almendras y pasas de uva. Tierno, sabroso y con un toque dulce que lo hace perfecto para comer junto a un cóctel aperitivo cítrico. Otra entrada puede ser el
Merguez ($28), un embutido de cordero a la plancha acompañado con ensalada de pimientos asados y tomates. Potente, invita a acompañarlo con un vino tinto y sumar para compartir en la mesa el
Tabule, la famosa ensalada de cous cous con tomates, cilantro y cebollas de verdeo ($25). Entre los principales hay variantes del
cous cous entre los que se destaca
el Royal, que sale con Merguez y distintos acompañamientos típicos y se puede compartir entre 2 o 4 personas a pedido del comensal.
También ofrece shish kebab ($48), unos pinchos de carne picada de ternera marinados en menta y limón, acompañados de ensalada de pepinos, labne y menta sobre cebollas caramelizadas;
y el Habra, cordero a la plancha acompañado de ensalada de cebolla crocante con pimientos asados, limones en conserva, cilantro fresco y pan de pita crocante con miel ($56). Para el postre, la mejor manera de cerrar con los sabores tradicionales magrebíes es ir por el
Snake ($28), un envuelto en masa fila de almendras, canela y agua de azahar que sale acompañado de helado de crema o canela. Fin de una noche de tintes exóticos pero siempre ricos.
Listos para deambular por Palermo imaginando un paseo por Casablanca.
BereberArmenia 1880. Tel.: 4833-5662.
Todos los días por la noche; sábados y domingos también al mediodía.