A muchas nos pasa. Nos fascinan los colores y esos estuches divinos que contienen sombras, bases, máscaras… Los compraríamos sólo para tenerlos en nuestro bolsito de make up, aunque no sepamos cómo usarlos, aunque los usemos mal. Si este es tu caso,
ahora tenés un espacio -en realidad dos- donde acceder no solo a una línea de make up amplia y moderna, sino a una clase personalizada donde te darán varios tips de belleza muy útiles para verte mejor. Se trata de la marca americana
Bobbi Brown, famosa en el mundo por ofrecer productos y colores que favorecen la piel en lugar de darle un aspecto artificial,
todas a base de aceites esenciales totalmente naturales e ingredientes de tecnología avanzada. Correctores, bases y polvos que preparan la piel y la dejan impecable, una paleta infinita de colores para labios, ojos y mejillas desde los más sutiles hasta los más arriesgados, y accesorios y brochas profesionales, los mismos que usa BB en los desfiles de moda internacionales.
Todo empezó en 1991 en New York, en Bergdorg Goodman, con un set de diez tonos de labiales derivados del marrón.
Bobbi Brown –fundadora y Ceo de Bobbi Brown Cosmetics- desde ñiña fue muy curiosa de los rituales de belleza de su madre y por eso, años más tarde, estudió maquillaje teatral en el
Emerson College de Boston, hasta que finalmente se convirtió en maquilladora profesional. Para entonces descubrió que le faltaban colores que la ayudaran a corregir imperfecciones o resaltar y beneficiar los rasgos de sus clientas, y hacía experimentos de laboratorio combinando las diferentes marcas que usaba para lograr, sin tanto éxito para su gusto, el efecto deseado:
un tono natural. Hoy sus productos compiten con los de Dior (en Buenos Aires una base cuesta $200, una máscara $115 y un labial, $120, por dar algunos ejemplos), sus cosméticos están en más de 950 locales en 55 países, y
este mes desembarcó en el país con dos multiespacios, uno en
Galerías Pacífico y otro en el Falabella de Unicenter, donde ya se consiguen los últimos productos de la marca, además de los libros de BB, objetos varios y, por supuesto, el asesoramiento de maquilladores entrenados que te ayudarán siguiendo la filosofía Bobby Brown, para quien
“no existe un parámetro de belleza perfecta, sino incontables expresiones de belleza personal”.